Querido amigo:
Cuídate de aquellas amistades del
oro y el vino que tan fácilmente seducen a cualquiera
Cuídate de aquellas piernas tan
largas como la vida eterna, de la mujer de aroma pérfido, estrangulador, pero
tan bello y embriagador.
Nunca dejes de estrechar la mano
al que te la extienda, nunca seas el agresor mas bien sé el agredido.
Que la ternura sea la única capaz
de encontrarte contigo mismo y con tu espíritu cuando este se extravíe.
Recuerda que en algún lugar de
este jodido mundo, siempre habrá soñadores como nosotros dispuestos a deambular
por nuestras mentes, diseñando utopías y paraísos desde cualquier salón de
clases. Actúa.
Tus mejores armas siempre están a
tu alcance, tu mente, tus manos y tu voz, provee de éstas al oprimido, al que
tenga miedo, enséñale a todo aquel se cruce por tu vereda, deja una huella
abismal.
Que la risa y la aventura
gobiernen tus días y que vivas muchos años más que yo.
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