Yo fui aquel que soñó con araucarias y leones negros.
Yo vi el mar arrojar peces muertos
Yo contemplé el cielo partido y respiré las brisas lúgubres
Yo anduve caminando en esas playas siniestras.
Sentí mi corazón salirse ante esa triste premonición.
Yo fui el que soñó todo esto y sin embargo, decidí no creer.
Decidí no oír a las sirenas vaticinar mi caída y mi muerte.
¡Que desventura! ¡Que desilusión!
¡Canten tristes poetas, que entre leones negros he andado yo!
lunes, 31 de marzo de 2014
domingo, 30 de marzo de 2014
Las inclemencias del tiempo, el miedo y la muerte
¿Qué tal si nos saltamos las pláticas tontas, el cotilleo, los arrumacos obligatorios y pasamos directamente a lo que hemos deseado?
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